WAYRANOTICIAS- En medio de la creciente tensión política, en la Casa Rosada insisten en sostener públicamente a Manuel Adorni: “Sigue siendo el vocero”, aseguran desde el entorno presidencial. Sin embargo, puertas adentro reconocen un escenario más complejo: el funcionario lleva semanas sin brindar conferencias y su exposición pública quedó prácticamente suspendida.
La última vez que respondió preguntas fue el 25 de marzo. Desde entonces, el Gobierno evita cualquier instancia en la que deba referirse a las investigaciones periodísticas que pusieron bajo la lupa su patrimonio y sus viajes, y que derivaron en una causa judicial. La línea oficial es clara: no habrá respuestas. “Cada pregunta sobre eso será una pregunta perdida”, repiten en Balcarce 50.
El silencio no es casual. En el oficialismo admiten que Adorni quedó, de hecho, corrido de su rol como vocero en el último mes. La acumulación de revelaciones —viajes cuestionados, bienes no declarados y operaciones inmobiliarias bajo análisis— lo empujó fuera del centro de la escena comunicacional, aunque conserva el respaldo directo del presidente Javier Milei y de Karina Milei.
A pesar de ese apoyo, dentro del propio Gobierno crece la incomodidad. Funcionarios de distintas áreas coinciden en que la estrategia comunicacional fue “errada” y que el caso se dejó escalar sin control. “Mucho daño autoinfligido”, reconocen en reserva.
El impacto ya se siente en la dinámica oficial: ministros con menor exposición mediática, conferencias canceladas y anuncios que migran a redes sociales, como ocurrió recientemente con medidas difundidas por Adorni a través de X.
El próximo punto de inflexión será el 29 de abril, cuando el jefe de Gabinete deba presentarse ante el Congreso para brindar su informe de gestión. Allí lo espera un aluvión de preguntas —en su mayoría de la oposición— en un clima que promete ser tenso.
Mientras tanto, en el oficialismo predomina una sensación de desgaste. “Hay un hastío total, no se puede salir del tema”, admiten. La incógnita no es solo cuándo volverá Adorni a escena, sino cuánto costará políticamente sostenerlo.
