El Barcelona más bochornoso de la historia se acaba en Lisboa

In Deporte

Luis Suárez y Messi, cabizbajos en el Estadio de la Luz en Lisboa.Foto: AFP

El equipo azulgrana sufre la derrota más humillante de su trayectoria en Europa y cae eliminado de la Champions tras ser arrasado por el Bayern.

Publicado: 14 de agosto de 2020 | 17: 29 p. m.

Este Barcelona ya no es nada. Tiene un presidente, Josep Maria Bartomeu, que ha destrozado un legado entre balbuceos. Una plantilla envejecida y más pendiente de retener el poder que de abrir el cuarto de baño del vestuario. Y un entrenador, Quique Setién, que pasó de cruyffista a trapecista en el circo de los horrores. Y que no hizo más que descubrir la decrepitud. Aquella que Luis Enrique intuyó en París (4-0) y Turín (3-0) antes de huir. Aquella que sepultó a Valverde tras Roma (3-0) y Liverpool (4-0). La misma que llevó al equipo de Setién a completar el partido más bochornoso en Europa de la historia de la entidad. Arrasado por el Bayern en Lisboa en una primera media hora en la que le marcó cuatro goles, la humillación fue total en la segunda con otros cuatro. La eliminación en la Champions no fue más que la evidencia de un final. Quizá nunca hubiera hecho falta llegar a un punto en el que las vergüenzas, más que taparse, se exhibieron sin pudor.

No hay peor enemigo que el miedo. No solo niega ideales que parecían insobornables, sino que te atrapa en un eterno ejercicio de supervivencia en el que sólo cuenta salvar el pescuezo. El cómo deja de importar. La suplencia de Griezmann no debe explicarse a partir de su errático devenir o de la obsesión por contener, sino de la obsesión de Setién por abrigar tanta desnudez. En su plantilla. Pero también en un club que vio cómo los tres fichajes más caros de su historia (Coutinho, en el banco del Bayern, Dembélé y el citado Griezmann), producto de la propaganda, alojaban sus posaderas en el banquillo de inicio. Coutinho se tomó además su venganza con dos goles.

“Si alguna vez te tumban, no te hagas el héroe y te levantes corriendo. Aguanta la cuenta”, era lo que le gritaba Rocky Marciano su entrenador, Charley Goldman. Marciano se retiró sin haber perdido un combate profesional. El Barcelona hizo lo contrario desde el mismo momento en que recibió el primer azote de Müller, que remató tan pancho con la izquierda después de que le habilitara Lewandowski en el minuto cuatro. Una acción que nació de una pérdida de Busquets, a quien cada vez le cuesta más soportar el crepúsculo. Ymal acompañado por De Jong, cuyo florecimiento es del todo imposible en semejante escenario.

El Barcelona, sin reparar en los mil y un agujeros de un sistema defensivo en el que los hombres de las orillas eran espectros (Semedo y Sergi Roberto por un lado, Alba y Arturo Vidal por el otro), sin pensar que cualquiera de las pérdidas de Ter Stegen en la imposible salida de la presión le costaría un disgusto, pretendió echarse al monte. Como si de repente dejara llevarse por un repentino delirio de grandeza. «Somos los mejores del mundo», clamó Arturo Vidal en la víspera. Alaba se marcó en propia puerta el empate tras un grotesco remate hacia atrás. Pero Suárez, que en el segundo acto rompió una racha de cuatro años y 11 meses sin marcar en Europa lejos del Camp Nou, se nubló ante Neuer. Messi vio después cómo el balón golpeaba el palo tras un centro. Nada.

Otra pérdida de Sergi Roberto devolvió al Barcelona a la cruda realidad. Perisic la solucionó con un martillazo cruzado que dobló el pie a Ter Stegen. Fue entonces cuando los azulgrana se dejaron llevar por una impotencia ya conocida. Messi caminaba mirando al suelo a años luz de sus compañeros. Como si el mundo hubiera desaparecido otra vez a su alrededor. Ensimismado en sus pensamientos. Y viendo cómo Europa se convertía en camposanto. Entre los 24 y los 33 años sólo ha ganado una Champions. Una madurez deportiva al traste por culpa de quienes debían aprovechar la presencia del mejor futbolista de siempre.

El 1-3 llegó de la manera más sencilla. Müller lanzó a Gnabry y Lenglet no pudo más que girarse a mirar el gol. También el 1-4, cuando Kimmich, desde el extremo, centró tan pancho para que Müller mostrara lo bien que le sienta su segunda juventud.

Setién sacó a Griezmann cuando ya nada tenía sentido. Dejó los minutos de la basura a Ansu Fati. Y el gritó de Suárez tras el 2-4 no fue más que la antesala del baile de Davies a Semedo antes del quinto, rematado por Kimmich. El Barça llevaba más de una hora rendido, así que no costó mucho que el Bayern emulara a Alemania con el Mineirao a Brasil en el Mundial de 2014 (7-1). Para que la vergüenza fuera completa, Coutinho, que asistió a Lewandowski en el 2-6, alcanzó el 2-7 y el 2-8.

“Vivimos igual que soñamos: solos”. Messi fue aquel Marlow que buscaba fantasmas en El Corazón de las Tinieblas. Y el Barcelona, destrozado y caduco, dijo adiós sin nadie en la grada. El silencio fue peor castigo que los ocho goles.

Fuente: El Mundo

You may also read!

Presidente Vizcarra: “Vengo a dar la cara, con la frente en alto y la conciencia tranquila”

Redacción: Wayra Noticias. Publicado: 18 de setiembre de 2020 | 10: 53 a. m. El mandatario Martín Vizcarra, decidió asistir al Pleno

Read More...

Áncash: Sismo de 4.5 remeció la provincia de Santa en Chimbote

Publicado: 17 de setiembre de 2020. El instituto Geofísico del Perú (IGP), reportó esta noche un sismo de 4.5 en

Read More...

Tribunal Constitucional rechazó medida cautelar y vacancia a Vizcarra se votará mañana en el Congreso

Redacción: Wayra Noticias. Medida cautelar buscaba paralizar el procedimiento de vacancia. Publicado: 17 de setiembre de 2020. Con 5 votos en contra

Read More...

Mobile Sliding Menu

Implementado por Brazzini OC