Evaluación a profesores no se debe parar, aseguran expertos

Proceso empezará en setiembre con 5,653 profesores de inicial. Especialistas señalan que, tras la experiencia, la prueba podría simplificarse con la opinión de los maestros. Chile aplica evaluación similar y apenas el 2% ha reprobado.

Lima, 26 de agosto de 2017. La evaluación de desempeño docente no se debe paralizar. Ante la controversia surgida en estos días por la oposición de los maestros en huelga que temen que el instrumento sea usado como un pretexto para sacarlos de la carrera pública magisterial, los expertos en el tema educativo están de acuerdo con que el Ministerio de Educación (Minedu) aplique la prueba por primera vez este año. Sin embargo, aseguran que la evaluación podría ser mejorada con la opinión de los propios evaluados.

Está previsto que la prueba se realice entre los meses de setiembre y diciembre a un grupo de 5,653 maestros del nivel inicial. Giuliana Espinosa Pezzia, directora de evaluación docente del Minedu, explicó que este tipo de prueba busca evaluar cómo el docente desarrolla su labor en el aula y en la escuela. “No es una prueba escrita ni teórica, el maestro es observado por personas certificadas en su desenvolvimiento frente a los estudiantes y en una clase, cuya fecha será anunciada con una semana de anticipación”, indicó.

A través de este instrumento, se evalúan cuatro desempeños. Tres de ellos aportan el 50% del puntaje: la comunicación del profesor con las familias, a través de una encuesta para ver si están satisfechos con el trabajo docente; el compromiso del maestro con la gestión educativa, es decir si cumple su horario y planificación; y cómo el docente está gestionando el espacio físico y los materiales del aula.

LA CLASE MAESTRA

El instrumento más importante, que aporta el otro 50% del puntaje y es obligatorio que se apruebe, es la evaluación de desempeño. Este instrumento sirve para observar lo que el profesor hace en 60 minutos de clase. Es aplicado por el director del colegio, que previamente ha sido capacitado y califica al maestro en seis áreas de aprendizaje.

La primera es si el maestro involucra a los estudiantes y los motiva en el proceso de aprendizaje, y la segunda si maximiza el tiempo dedicado al mismo. La tercera es si el docente promueve el razonamiento, la creatividad y el pensamiento crítico, y la cuarta está referida a la retroalimentación que el profesor logre durante la clase. En la quinta área se analiza si el docente propicia un ambiente de respeto y proximidad en el aula y en la última se evalúa la disciplina. (Ver infografía)

“En el nivel destacado estará el profesor que hace entender al estudiante el sentido de lo que aprende, no pierde tiempo en el aula, logra aunque sea una vez que los niños razonen o creen algo y fomenta la disciplina positiva. Obviamente en el nivel más bajo estará el maestro que no respeta a los niños ni su ritmo de aprendizaje. Aunque el modelo parece complejo y los niveles de exigencia son desafiantes, son alcanzables por un profesor promedio”, dijo Espinosa.

El experto en temas educativos Martín Vegas sostuvo que, aunque los indicadores exigidos en la evaluación no son fáciles de alcanzar, “sí son viables de lograr y, sin duda, son fundamentales en el quehacer pedagógico de cualquier profesional de la educación”. Por ello, propuso trabajar en la meta de que todo docente logre tener éxito en su evaluación.

MAESTROS DESAPROBADOS

El maestro que desaprueba la evaluación recibe un reforzamiento de seis meses en las áreas en que falló y tiene una segunda oportunidad de dar la prueba ante dos observadores del Minedu. “Esto para garantizar que el director no sea arbitrario y que la evaluación sea justa”, acotó Espinosa.

Sin embargo, si el docente no pasa la prueba en una tercera oportunidad, se le separará del cargo. Esto es precisamente lo que rechazan los maestros, que piden que en esa situación se les reubique en otros puestos.

El presidente de Foro Educativo, Luis García Gutiérrez, aseveró que esto no es viable, pues la prioridad debe ser el estudiante y la evaluación garantiza la calidad. “No se puede exponer a un niño a un mal profesor. El que desaprueba tres veces definitivamente no tiene la vocación ni la voluntad de enseñar y debe ser separado”, anotó.

García sostuvo, por otro lado, que la evaluación recién empieza y por lo tanto hay que esperar que se aplique para ver cómo se podría mejorar, aunque sí se podría potenciar la capacitación de los maestros que trabajan en las zonas más difíciles y extremas para que vayan a la prueba mejor preparados.

SUGIEREN SIMPLIFICAR

El integrante del Consejo Nacional de Educación Hugo Díaz también respaldó la evaluación de desempeño, pero dijo que esta debería simplificarse, pues actualmente las escuelas públicas están sometidas a un bombardeo de pedidos de informes de diversas áreas (curriculares, de gestión financiera, tutoría, etc.) que hace que directores y maestros deban cumplir múltiples obligaciones y responder a instrumentos complejos y sofisticados. Sumar uno más a esas tareas les genera rechazo.

Díaz señaló que los mejores colegios del país hacen sus evaluaciones usando instrumentos sencillos, de pocas variables, y teniendo en cuenta la observación permanente del trabajo docente. Por ello, señaló que en las evaluaciones del Minedu no se deberían considerar demasiados indicadores sino los más importantes, para que los docentes dediquen menos tiempo a llenar papeles y más tiempo a preparar sus clases. Además, subrayó que es muy importante que los maestros participen en el diseño de la prueba.

“La evaluación es absolutamente necesaria. Para avanzar en el tema educativo se necesitan maestros bien preparados, y en la medida de que cada docente se esfuerce y se capacite, se seguirá mejorando el resultado de los aprendizajes de los niños peruanos”, acotó.

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